martes, 30 de agosto de 2011

LA CREATIVIDAD Y EL RELATO EN LOS DIFERENTES TIPOS DE DELIRIOS CRÓNICOS: UN ESTUDIO DESCRIPTIVO


Siempre me ha llamado la atención la capacidad inventiva que presentan algunos pacientes en sus delirios. La imaginación se desborda con la creación de mundos paralelos y fantásticos. Tramas intrincadas donde los mínimos detalles se vuelven indicios evidentes de complicados complots o el desbordamiento perceptivo en el que los sentidos adquieren una dimensión desconocida en el mundo en que habitamos.
Por ese motivo me llamó la atención este trabajo de Nashyiela Loa, Rosa Aurora Chávez y María del Carmen Lara donde se estudia el desarrollo creativo en diferentes tipos de delirios.
Esperamos que la lectura de este trabajo sea enriquecedora y les aporte un grano de curiosidad cuando escuchen los relatos que les bridan sus usuarios.


El artículo completo lo pueden encontrar en:http://www.inprf-cd.org.mx/pdf/sm2804/sm280410.pdf

viernes, 19 de agosto de 2011

Aproximación psicopatológica a El Quijote


El verano siempre se ha considerado una buena época para leer. Las tardes lánguidas con atardeceres frescos después del bochorno de un día caluroso, invita a buscar un lugar cómodo donde un buen libro te transporta a otra realidad. El Quijote es uno de esos libros que forman habitualmente parte de la librería de nuestras casas y que con bastante frecuencia espera pacientemente a que lo cojamos e iniciemos su lectura. Con poca frecuencia se lee pero en general conocemos su contenido. Nos es tan familiar que aunque no leído forma parte de nuestros libros más conocidos. Quizás después de la lectura de este magnífico artículo de Rosana Corral Márquez y Rafael Tabarés,  nos animemos a emprender esa tarea pospuesta durante tanto tiempo.
 En el artículo que a continuación se adjunta se analiza la psicopatología de Don Quijote y se revisan los estudios previos sobre el personaje, tanto desde la perspectiva médica como la literaria. Para los autores Don Quijote cumpliría criterios para un Trastorno Delirante, desde el enfoque de la nosología psiquiátrica actual, y esto se argumenta en base a la génesis del delirio, la sintomatología y los rasgos formales del delirio. Con respecto a esa figura tan conocida y querida como es Don Sancho Panza  se propone el diagnóstico de Trastorno Psicótico Compartido.
Como observación personal, si me lo permiten, Don Quijote de la Mancha y Don Sancho Panza afortunadamente han superado la barrera del estigma social que contiene la enfermedad mental, al ser considerado el libro representativo de la literatura castellana.

El artículo completo lo pueden encontrar en : http://scielo.isciii.es/pdf/neuropsiq/n85/n85a03.pdf

martes, 9 de agosto de 2011

Las voces y su historia: sobre el nacimiento de la esquizofrenia


Durante la entrevista con un paciente que presenta una alteración en su funcionamiento mental, no resulta extraño oírle comentar en un momento dado  que oye voces. Generalmente esta alteración sensoperceptiva cuando se experimenta por primera vez se vive de manera muy angustiosa, por la sensación de invasión que se advierte cuando otro que no soy yo, invade mi pensamiento.
Hoy en día esta alteración percepción se reconoce como un síntoma dentro de diferentes alteraciones mentales, pero ¿siempre ha sido así?.
En el artículo, que a continuación se adjunta, José María Álvarez y Fernando Colina exploran el desarrollo histórico de este síntoma: Nuestra reflexión gira en torno a las voces de los psicóticos y quiere cuestionarse sobre si este síntoma primario –aceptando la terminología fenomenológica–, probablemente el más característico en nuestro tiempo de la esquizofrenia, ha estado siempre presente en el cuadro clínico de la locura o, si por el contrario, es de aparición reciente en su expresión sintomática.

viernes, 5 de agosto de 2011

Salvador Dalí desde el psicoanálisis


Quizás pueda gustar o no, pero nunca inspira indiferencia. Considerado uno de los mejores representantes del surrealismo español, nos llama la atención por su creatividad, su dominio del dibujo y su capacidad de provocación. Tal vez su necesidad de reafirmarse y redefinirse comenzó al tener que asumir un nombre que era de otro, el de su hermano muerto nueve meses antes de nacer él. O esa necesidad se acrecentó cuando a los cinco años, sus padres le llevaron a la tumba de su hermano y le dijeron que él era su reencarnación, una idea que él llegó a creer. De su hermano, Dalí dijo: “...nos parecíamos como dos gotas de agua, pero dábamos reflejos diferentes...Mi hermano era probablemente una primera visión de mí mismo, pero según una concepción demasiado absoluta”.
A través del surrealismo pudo expresar sus ambigüedades, sus miedos y sus frustraciones. Según expone Bretón en su Manifiesto Surrealista (1924) en el surrealismo y la pintura, el inconsciente es la región del intelecto donde el ser humano no objetiva la realidad sino que forma un todo con ella. El arte, en esa esfera, no es representación sino comunicación vital directa del individuo con el todo. Esa conexión se expresa de forma privilegiada en las casualidades significativas en las que el deseo del individuo y el devenir ajeno a él convergen imprevisiblemente, y en el sueño, donde los elementos más dispares se revelan unidos por relaciones secretas. El surrealismo propone trasladar esas imágenes al mundo del arte por medio de una asociación mental libre, sin la intromisión censora de la conciencia. De ahí que elija como método el automatismo, recogiendo en buena medida el testigo de las prácticas mediúmnicas espiritistas, aunque cambiando radicalmente su interpretación: lo que habla a través del médium no son los espíritus, sino el inconsciente.
El artículo de Ana IRIBAS RUDÍN , que a continuación se adjunta,  muestra algunos  escritos autobiográficos y la producción visual de Salvador Dalí a la luz del psicoanálisis, especialmente bajo la óptica de Winnicott, Freud y Lacan.

martes, 2 de agosto de 2011

MÁS ALLÁ DE LA RELACIÓN TERAPÉUTICA: UN RECORRIDO HISTÓRICO Y TEÓRICO

Nos ha parecido interesante continuar profundizando en la relación terapéutica dada la relevancia que tiene en psicoterapia. En esta ocasión hemos elegido un trabajo de Ana Mª Arango Cammaert  y Miguel F. Moreno Franco en el que realizan un análisis histórico de la relación terapéutica en distintos  enfoques terapéuticos.
La relación entre terapeuta y consultante ha sido de gran interés en diversas escuelas de terapia. Comienza con los estudios de Freud sobre trasferencia y contratransferencia, continúa con las terapias modernas y con lo que en este texto se ha definido como terapias posmodernas. Cada uno de estos enfoques enfatiza algunos aspectos de la relación, de acuerdo con su postura epistemológica. El propósito de este artículo es clarificar las concepciones que distintos enfoques tienen acerca de la relación entre terapeuta y consultante; aquello que algunos llamarán relación terapéutica y otros, relación en un contexto terapéutico. Para lograr este propósito comenzará por describir el abordaje que las terapias modernas hacen acerca de dicha relación; luego se considerará la comprensión que, tanto la terapia familiar como algunas terapias posmodernas tienen acerca de la relación entre terapeuta y consultante; finalmente se presentan algunas diferencias y similitudes entre los distintos enfoques en cuanto a la concepción de dicho constructo. Se concluye que la relación terapéutica es una construcción social que se transforma constantemente en el quehacer del terapeuta, que está ubicada en un contexto histórico y social y que responde a las necesidades y condiciones del momento.

Para leer el artículo completo:

domingo, 31 de julio de 2011

TODO NOS IMPORTA


A petición de algunos tertulianos hemos incluido una nueva sección de artículos sobre Salud Mental y Embarazo. Hemos seleccionado tanto Guías Informativas sobre este momento tan importante para las personas implicadas en él, como trabajos sobre los cuadros psicopatológicos que pueden desarrollarse en este proceso.
Además de querer dar un pequeño grano de arena contribuyendo con esta información, nos gustaría unirnos a la demanda contra la situación que viven muchas mujeres embarazadas que son despedidas de sus puestos laborales de manera soterrada. Aunque la Ley protege la maternidad /paternidad, el entorno empresarial aprovecha esta situación para revocar contratos o no renovarlos. 
Según estipula la Ley :


PROTECCIÓN A LA MATERNIDAD.
La ley protege la maternidad otorgando derechos a la mujer embarazada,  algunos se extienden incluso después del nacimiento de un hijo/a. La ley concede derechos de maternidad a la mujer, al hombre, al niño/a, al trabajador/a que tiene a su cuidado un menor.
Primero que todo, cabe tener presente que no se puede condicionar contratación alguna al estado de embarazo o posible embarazo de la mujer.

Derechos que protegen la maternidad:

Fuero Maternal
Toda mujer que esté sujeta a una relación laboral, en virtud de cualquier tipo de contrato está protegida por el fuero maternal. Este genera la imposibilidad para el empleador, por un período determinado, de despedir a la trabajadora sin previa autorización judicial.
Si una mujer ha sido despedida estando amparada por el fuero maternal debe recurrir a la Inspección del Trabajo, dentro de 60 días hábiles desde la separación laboral, para denunciar tal hecho.
El fuero maternal rige desde el inicio del embarazo, hasta 1 año después de expirado el período postnatal o el período postnatal suplementario. El fuero maternal es un derecho irrenunciable.

Sigue en :
http://www.asimet.cl/proteccion_maternidad.htm




jueves, 28 de julio de 2011

De Kraepelin al DSM-III



Leyendo este artículo de Antonio COLODRÓN, recordé una tertulia que habíamos mantenido recientemente sobre la tendencia que ahora se tiene a no debatir los cuadros clínicos. Como dice el autor al final de su reflexión  “Esas esquizofrenias de ayer incitaban al vicio de pensar; la de hoy incita al apremio del hacer “.

Las clasificaciones actuales como la DSM-IV-TR o CIE-10, han facilitado un lenguaje común y unos criterios más unificados en la práctica diaria, y esta ventaja no hay que dejar de considerarla como beneficiosa en su conjunto. Pero por otra parte, en mi opinión, como contrapunto a esta unificación, los criterios que se utilizan han “aplanado” los cuadros clínicos y el estudio de la nosografía.

Me gustaría conocer sus opiniones y para eso les invito a la lectura de este artículo y a su comentario posterior.
http://archivosdepsiquiatria.es/index.php?journal=adp&page=article&op=viewFile&path%5B%5D=43&path%5B%5D=44

martes, 26 de julio de 2011

¿El baile no debería ser otro?


La psicoterapia no es otra cosa que un baile. Un baile entre ese experto en sí mismo y el experto en la conversación. En ese baile puedes intentar imponer tus pasos porque, como profesional, consideras que es mejor o que simplemente es lo que debe ser. Agarras al otro con fuerza y lo llevas por la sala donde tú consideras que debe ir y con el ritmo que crees adecuado. Pasarás un tiempo bailando y cuando creas, como experto, que ya se mueve al son de tu música lo soltarás y lo dejarás solo.

¿Qué ocurrirá después con esta persona? A qué ritmo bailará, cómo se moverá con su propia música si no le hemos dejado que la escuche. Nos hemos empeñado en que el ritmo debe ser el nuestro y ahora está perdido. No sabe, y no le has enseñado a oír su música, la música de su interior. Muy probablemente esta persona volverá para que le digas cómo debe hacerlo, sentirá que no puede solo y que la única manera de poder seguir adelante es con el guión que tú le das.

¿El baile no debería ser otro? ¿No deberíamos ayudarle a escuchar su propia música? Ayudarle a que esté atento a los sonidos de su vida, que le dicen por donde debe ir. Hacer que él mismo encuentre su propio ritmo, sus pasos, su propia manera de moverse por los caminos de la vida.
Es más sencillo querer incorporar al otro en nuestros 4 pasos, válidos para nosotros, y que no chocan con nuestros juicios y pensamientos. Querer insertar al otro en tu modelo de vivir y decidir cómo deben ser las cosas y qué tareas son adecuadas para su vida.
El otro tiene derecho a decidir sobre cómo quiere pensar en su vida y en su realidad, debe construir el cómo quiere que sean las cosas para él, y nosotros simplemente podemos ayudarle a que no se pise demasiado y a que no se choque con las cosas de la sala.
Esto lo lograremos únicamente si dejamos que baile solo y se equivoque. Si lo cogemos de la mano en determinados momentos cuando se pierda, ajustándonos a su ritmo y a su compás, haciendo pequeños movimientos, muy despacio, para que los haga suyos. Encontrando de esta manera su propio baile. Un baile válido para su vida, uno que acoja como propio y que sienta que siempre fue así, y que prácticamente tú no has tenido nada que ver.

Cuando su baile sea espontáneo, alegre, fluido, flexible y feliz, no para ti como experto, si no para él, podrás soltarlo y seguirá bailando solo. Cuando pase el tiempo, y siga bailando sin ayuda, sentirá que es algo propio y que en realidad nunca necesitó una ayuda externa.
Y esto será así, porque la verdadera música siempre estuvo en su interior y tú creíste que era capaz de escucharla.

Dalia G. Guimaraes

lunes, 25 de julio de 2011

El Síndrome de Kraepelin-Bleuler-Schneider y la Conciencia Moderna: Una Aproximación a la Historia de la Esquizofrenia




El presente artículo propone un recorrido por la historia de la esquizofrenia en el que se describe, en primer lugar, el proceso de fijación del concepto clínico convencional en las obras de Emil Kraepelin, Eugen Bleuler y Kurt Schneider. Posteriormente, y como contrapunto a su caracterización externa u objetiva, se exponen algunas líneas maestras de la reconstrucción de la experiencia esquizofrénica acometida por la psicopatología de inspiración fenomenológica. Y, por último, se discuten los principales factores y ámbitos implicados en la constitución de la esquizofrenia como un trastorno característicamente moderno de la subjetividad que destaca por aunar anomalías de la conciencia, la vivencia del cuerpo y la vida social.

                                                                               Enric J. Novella y Rafael Huertas

El artículo completo lo puedes encontrar en el siguiente vínculo:


sábado, 23 de julio de 2011

LAS OPINIONES IMPORTAN

Como dice José, aunque mantenga que no es lacaniano, hay que tener cuidado con el lenguaje, ya que cada palabra es un símbolo que representa una serie de significados, que según cuál sea la elegida representa unos u otros.
No es lo mismo ser un esquizofrénico que ser una persona con esquizofrenia, y tampoco es lo mismo decir que uno tiene un trastorno mental que decir que tiene una enfermedad mental.
Por mucho que algunos se empeñen la psicopatología no es comparable al resto de patologías físicas. No se puede trasvasar el concepto de enfermedad física a lo mental y quedarse tan tranquilo. No es lo mismo ni en su etiología (aunque algunos sigan empeñados en encontrar las bases biológicas de la esquizofrenia), ni es lo mismo en su diagnóstico (que prueba es concluyente de que alguno padezca un síntoma en lo mental) y por supuesto no es lo mismo en su tratamiento. Si asumimos que lo que ocurre simplemente ocurre porque el neurotransmisor x le pasa algo, donde queda la responsabilidad y la potencialidad del paciente, ¿qué es lo que él puede hacer? ¿Cómo podrá quitarse de encima esa pesada losa de la enfermedad crónica para poder recuperarse y estar mejor?
El concepto enfermedad en nuestro campo aplica todas las perversidades del modelo médico tradicional, asumiendo en él una concepción biológica excluyente de la persona, de toda su parte psicológica y de toda su parte social, asume en él que es necesario algún cambio biológico, véase fármacos o TEC, para poder intervenir en ella.
¿Cuántas veces la primera intervención psicoterapéutica trata de paliar en el paciente esto?, ¿cuántas veces hemos de luchar contra el mensaje implícito que lleva detrás el concepto de enfermedad mental? ¿Cuánto tiene que ver la hegemonía médica tradicional o el poder de los laboratorios en el uso de esta etiqueta?
Además siempre me pareció curioso que para sus defensores una depresión o una psicosis sea una enfermedad y un trastorno de la personalidad no, ¿curioso verdad?
Si una cosa tengo clara es que no es una enfermedad, pero, ¿trastorno es mucho mejor? por lo menos no encierra en él este tipo de mensajes. Pero acepto otras alternativas, no soy ni mucho menos un defensor del término trastorno, aunque puestos a elegir no tengo duda.
Durante estos años de residencia mi madre siempre me preguntaba por un niño que era paciente mío y utilizaba la palabra enfermo, yo le rebatía siempre y cuando creí que nunca lo iba a conseguir, un buen día me pregunto ¿ Cómo está ese niño que está delicado?
Así que seguiré insistiendo con los demás...
Carlos Díaz